Irán acusa manipulación externa en protestas y advierte riesgos al orden internacional por decisiones unilaterales
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on sábado, enero 17, 2026
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Irán acusa manipulación externa en protestas y advierte riesgos al orden internacional por decisiones unilaterales
Diana Salazar
Diana Salazar
En el marco de una entrevista realizada en la Misión de la República Islámica de Irán en México, el embajador Pasandid sostuvo que las recientes manifestaciones registradas en su país, entre finales de diciembre y el 8 de enero, tuvieron un origen social y económico legítimo, pero fueron cooptadas y radicalizadas por factores externos con fines de desestabilización política y mediática.
El diplomático explicó que las movilizaciones comenzaron el 28 de diciembre como protestas pacíficas y moderadas, motivadas por reformas económicas impulsadas por el gobierno iraní, particularmente ajustes en subsidios y políticas monetarias. Subrayó que el derecho a la manifestación está consagrado en la Constitución iraní, siempre que se ejerza de forma no violenta y sin armamento.
De acuerdo con el embajador, entre el 1 y el 7 de enero las protestas registraron un incremento en su nivel de confrontación, aunque aún sin presencia de armas. No obstante, a partir del 8 de enero, la situación se tornó crítica cuando grupos armados ajenos a los manifestantes originales comenzaron a atacar a la población civil, incendiar bienes públicos, comercios, mezquitas y vehículos, así como a provocar la muerte de personas inocentes, incluidos menores de edad.
Pasandid afirmó que estos hechos violentos no respondieron a las demandas iniciales de carácter económico, sino a una estrategia para dañar la imagen internacional de Irán y erosionar su estabilidad interna. Señaló además la participación de servicios de inteligencia extranjeros y campañas mediáticas occidentales, que dijo desviaron el foco de las protestas hacia consignas contra la estructura del Estado iraní.
En el ámbito global, el embajador advirtió que el derecho internacional y el sistema multilateral, encabezado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se encuentran amenazados por decisiones unilaterales, sanciones y amenazas de agresión, que contravienen el espíritu con el que fue creada la ONU tras la Primera y Segunda guerra mundial.
Recordó que los grandes conflictos bélicos del siglo XX impulsaron la creación de organismos multilaterales para evitar nuevas guerras, por lo que aseguró cualquier intento de imponer políticas fuera de ese marco representa un grave retroceso para la seguridad global y los derechos humanos.
Pasandid destacó que Irán enfrenta dificultades económicas estructurales derivadas de más de tres décadas de sanciones internacionales. Explicó que, antes de la Revolución Islámica, el país producía hasta cinco millones de barriles de petróleo diarios con una población de aproximadamente 36 millones de habitantes, mientras que actualmente, con cerca de 90 millones de personas, la exportación petrolera se ha reducido a alrededor de 300 mil barriles diarios, lo que limita severamente los ingresos nacionales.
A pesar de este escenario, reconoció que existen inflación y dificultades económicas, lo que subrayó otorga legitimidad a las demandas sociales. No obstante, recalcó que la protesta no puede transformarse en violencia, ni en una amenaza a la seguridad nacional.
Al abordar la diferencia entre Irán antes y después de la Revolución Islámica, el embajador sostuvo que el movimiento revolucionario respondió a un rechazo popular a la dependencia política y militar de Estados Unidos, así como a la falta de soberanía del régimen del Sha. Señaló que, aunque existía crecimiento petrolero, también había desigualdad, inflación y represión, elementos documentados dijo en memorias de exfuncionarios del propio régimen monárquico.
Recordó que, tras el triunfo de la Revolución, Irán enfrentó la invasión de Irak en 1980, así como una serie de acciones hostiles, bloqueos financieros y sanciones que han marcado su desarrollo económico y social durante los últimos 50 años.
Finalmente, el embajador Pasandid afirmó que, aunque actualmente no se registran manifestaciones masivas, la salida a la coyuntura es el diálogo permanente entre autoridades y población, el respeto al orden constitucional y el fin de la injerencia extranjera. Subrayó que Irán mantiene su disposición a la diplomacia, siempre que se respete su soberanía y el marco del derecho internacional.
El diplomático concluyó enviando un mensaje de saludo y respeto al pueblo iraní y a la sociedad mexicana, reiterando que la estabilidad regional y global solo puede alcanzarse mediante el multilateralismo, la cooperación y el respeto entre naciones.
El diplomático explicó que las movilizaciones comenzaron el 28 de diciembre como protestas pacíficas y moderadas, motivadas por reformas económicas impulsadas por el gobierno iraní, particularmente ajustes en subsidios y políticas monetarias. Subrayó que el derecho a la manifestación está consagrado en la Constitución iraní, siempre que se ejerza de forma no violenta y sin armamento.
De acuerdo con el embajador, entre el 1 y el 7 de enero las protestas registraron un incremento en su nivel de confrontación, aunque aún sin presencia de armas. No obstante, a partir del 8 de enero, la situación se tornó crítica cuando grupos armados ajenos a los manifestantes originales comenzaron a atacar a la población civil, incendiar bienes públicos, comercios, mezquitas y vehículos, así como a provocar la muerte de personas inocentes, incluidos menores de edad.
Pasandid afirmó que estos hechos violentos no respondieron a las demandas iniciales de carácter económico, sino a una estrategia para dañar la imagen internacional de Irán y erosionar su estabilidad interna. Señaló además la participación de servicios de inteligencia extranjeros y campañas mediáticas occidentales, que dijo desviaron el foco de las protestas hacia consignas contra la estructura del Estado iraní.
En el ámbito global, el embajador advirtió que el derecho internacional y el sistema multilateral, encabezado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se encuentran amenazados por decisiones unilaterales, sanciones y amenazas de agresión, que contravienen el espíritu con el que fue creada la ONU tras la Primera y Segunda guerra mundial.
Recordó que los grandes conflictos bélicos del siglo XX impulsaron la creación de organismos multilaterales para evitar nuevas guerras, por lo que aseguró cualquier intento de imponer políticas fuera de ese marco representa un grave retroceso para la seguridad global y los derechos humanos.
Pasandid destacó que Irán enfrenta dificultades económicas estructurales derivadas de más de tres décadas de sanciones internacionales. Explicó que, antes de la Revolución Islámica, el país producía hasta cinco millones de barriles de petróleo diarios con una población de aproximadamente 36 millones de habitantes, mientras que actualmente, con cerca de 90 millones de personas, la exportación petrolera se ha reducido a alrededor de 300 mil barriles diarios, lo que limita severamente los ingresos nacionales.
A pesar de este escenario, reconoció que existen inflación y dificultades económicas, lo que subrayó otorga legitimidad a las demandas sociales. No obstante, recalcó que la protesta no puede transformarse en violencia, ni en una amenaza a la seguridad nacional.
Al abordar la diferencia entre Irán antes y después de la Revolución Islámica, el embajador sostuvo que el movimiento revolucionario respondió a un rechazo popular a la dependencia política y militar de Estados Unidos, así como a la falta de soberanía del régimen del Sha. Señaló que, aunque existía crecimiento petrolero, también había desigualdad, inflación y represión, elementos documentados dijo en memorias de exfuncionarios del propio régimen monárquico.
Recordó que, tras el triunfo de la Revolución, Irán enfrentó la invasión de Irak en 1980, así como una serie de acciones hostiles, bloqueos financieros y sanciones que han marcado su desarrollo económico y social durante los últimos 50 años.
Finalmente, el embajador Pasandid afirmó que, aunque actualmente no se registran manifestaciones masivas, la salida a la coyuntura es el diálogo permanente entre autoridades y población, el respeto al orden constitucional y el fin de la injerencia extranjera. Subrayó que Irán mantiene su disposición a la diplomacia, siempre que se respete su soberanía y el marco del derecho internacional.
El diplomático concluyó enviando un mensaje de saludo y respeto al pueblo iraní y a la sociedad mexicana, reiterando que la estabilidad regional y global solo puede alcanzarse mediante el multilateralismo, la cooperación y el respeto entre naciones.
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