SALEN DE SUS CASAS Y NO SABEN SI VAN A REGRESAR

Posted by LINO CALDERON on domingo, marzo 31, 2013 0

Política Al Margen
Por Jaime Arizmendi 
*Por Falta de Ilegales, Languidece el Campo de EU
*“Salen de sus Casas, y no Saben si van a Regresar 
Argonmexico / Peligra la Agricultura de California… De cara a la excesiva vigilancia en la línea fronteriza México-EU, el cruce de inmigrantes ha disminuido; por ello, los patrones esperan ahora, como agua de mayo, que el Congreso de Estados Unidos apruebe la Ley de Reforma Migratoria. De no hacerlo a corto plazo, por la falta de mano de obra que ya padece, la agricultura en California entraría en una profunda crisis.
Para Casimiro López, director regional del sindicato United Farm Workers (UFW, Unión de Trabajadores del Campo), ello está impactando de lleno en la agricultura de California. El flujo neto de inmigrantes entre ambos países es por primera vez cero, según un informe publicado en 2011 por el Centro Pew Hispanic.
“Los rancheros no alcanzan a levantar las cosechas. Se están echando a perder fresas, uvas y vegetales; y hay muchos problemas para cosechar a tiempo. Las trabas que se están poniendo a la mano de obra indocumentada están ocasionando un perjuicio tremendo a la agricultura de California y otros Estados”.
California, primer Estado de la Unión Americana en producción agrícola, emplea el mayor número de trabajadores --más de un millón durante las épocas de mayor actividad--. En el sector agrícola de EU trabajan cerca de un millón y medio de indocumentados, lo cual sitúa al campo a la cabeza del sector productivo con el mayor número de “sin papeles”.
Sergio Guzmán, secretario de la Unión de Campesinos, calcula en 80 por ciento a los indocumentados que laboran en el campo. “Si no fuera por ellos, las familias ricas no tendrían frutas ni vegetales en sus mesas para comer”, señala, al anotar las duras condiciones en que trabajan: “Están más explotados que sus compañeros con permisos en regla, porque tienen miedo a perder sus trabajos si ejercen sus derechos”.
Juan Rociles, uno de los miles de indocumentados que trabajan y viven en Salinas, en la costa central de California, narra que su trabajo consiste en recoger lechugas, apio, uvas y fresas. Con un salario de ocho a 10 dólares la hora, labora 12 horas agachado de sol a sol. “Es una tarea larga y muy pesada, y el dinero no es mucho, comparado con el coste de la vida aquí.
“Pero no hay otra, tengo que hacerlo. Si protestas, te corren; además, los ilegales no podemos salir del país. Llevo 14 años sin ver a mi familia en México. Ahora mismo hay mucho trabajo en el campo y pocos trabajadores. Las cuadrillas suelen estar formadas por 25 personas, y ahora tenemos que conformarnos con 15, porque no hay gente.
“Muchos se han ido, y a otros les han deportado; así que en este momento, en lugares como Santa Rosa y el Valle de Napa, están desesperados por reclutar mano de obra. Hasta hotel gratis les están ofreciendo”.
Ismael Alcántara, un campesino con papeles que lleva toda una vida trabajando en el campo, opina también que “el trabajo está mal pagado para lo duro que es. El coste de la vida es muy alto, y cuesta trabajo llegar a fin de mes ganando 10 dólares a la hora. En los dos últimos años mucha gente se ha ido, porque tal y como se han puesto de duras las cosas con inmigración, no vale la pena quedarse.
“Es importante que los trabajadores se sientan seguros en este país. Uno de los problemas es que los campesinos salen de sus casas, y no saben si van a regresar. Diariamente se están deportando a mil 400 personas”.
Junto a la deportación, otro de los problemas es la separación familiar. “Hay campesinos que llevan hasta 15 años sin ver a sus familias, pero si se van, no pueden regresar, ya que la falta de papeles les bloquearía la reentrada”, acusa Casimiro Álvarez.
“El no pasar la reforma de inmigración sería un fracaso para este país, y un retroceso. Además, ayudaría a mejorar la economía, pues los nuevos residentes comprarían casas, coches y los demás bienes que conlleva una vida con papeles”, comenta Sergio Guzmán.
Los patrones también desean resolver esta situación mediante la aprobación definitiva de la Ley de Inmigración, tal y como apunta Tom Stenzel, director ejecutivo de United Fresh. “Es importante encontrar una manera de legalizar a los trabajadores que ya están aquí”, aunque matiza que “la industria tiene que mirar al futuro.
“Tiene que prever qué va a pasar una vez que esos trabajadores tengan papeles. Es difícil de saber cuántos van a dejar de trabajar en la agricultura, para pasarse a otros sectores. Lo que es seguro es que sus hijos no van a continuar faenando en el campo; razón por la cual necesitamos un flujo continuo de trabajadores de fuera”.
La visión de la Unión de Campesinos difiere en este aspecto, tal y como señala Casimiro Álvarez: “Nosotros no queremos trabajadores temporales, sino que se legalice a los que ya están. Hay suficiente mano de obra para sacar adelante las cosechas, sin necesidad a recurrir a los de afuera”.
Lo cierto es que el campo en su conjunto aspira a contar pronto con una Ley de Inmigración que clarifique las reglas del juego, y nutra de trabajadores a la industria agrícola, vital para la economía norteamericana. Si saben cómo es el león, pa´qué le pisan la cola…

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